lunes, 18 de abril de 2011

Los Demonios Invisibles del Vaticano, la Idolatría

Los Demonios Invisibles del Vaticano,
la Idolatría

Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.

No tendrás dioses ajenos delante de mí.

No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.

No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen...


Un ídolo es una representación de algo en los cielos o en la tierra, hecha con el propósito de rendirle culto. Los ídolos son una cosa abominable para Dios (Exo. 20:4; 2 Rey. 21:11; 2 Cor. 6:16).

La idolatría consiste en honrar a las criaturas en lugar de al Creador, postrarse ante los ídolos en adoración, plegaria o veneración. En sentido amplio, según la Biblia la idolatría no requiere una imagen material ni un sistema religioso desarrollado. Puede ser cualquier cosa que toma el lugar que le pertenece sólo a Dios; así, Pablo llama "idolatría" a los malos deseos y a la codicia (Col. 3:5).

Es denunciada y prohibida por Dios en los Diez mandamientos, y considerada una forma de adulterio o fornicación espiritual. Los idólatras serán condenados al castigo eterno (Apoc. 21:8; 22:15). Cuando nos convertimos por la fe en Jesucristo, pasamos de adorar ídolos a adorar a Dios (1 Tes. 1:9).


Entre los griegos un demonio era originalmente como en las obras de Homero, un dios o una deidad, y la palabra se usa una vez en este sentido en el NT (Hch. 17:18). Sin embargo, desde Homero hasta los tiempos del NT el término daimón, que Platón lo deriva de daémón, un adjetivo formado de daó que significaba "conocimiento" o "inteligencia" (Cratylus 1:398), El sentido de esta palabra y su derivado daimonion aumentaron gradualmente su inferioridad con relación a theion, "divinidad," "deidad."

En el uso posthomérico llegó a denotar un intermediario entre los dioses y los hombres (Platón, Symposium 202, 3) y los demonios fueron estimados como seres moralmente imperfectos, tanto buenos como malos.

En tiempos del NT la expresión había alcanzado su significado preciso de un "espíritu malo," un "mensajero y ministro del mal." En la LXX la palabra demonio se empleaba para traducir la hebrea sédim, "señores" o élilím, "ídolos" puesto que los hebreos desde un comienzo miraron las imágenes idolátricas como meros símbolos visibles de demonios invisibles (Dt. 32:17; Sal. 96:5: LXX 95:5; Baruc 4:7; Sal. 106: 37, 38).

En el NT los demonios afligen a los hombres con males mentales morales, y físicos (Mr. 1:21, etc). Ellos entran en los hombres y les controlan en una posesión demoníaca (Mr. 5: 1-21), instigan las doctrinas de demonios" (1 Ti. 4:1), ejercitan el poder en el gobierno del sistema satánico mundial (Ef. 6:12; cf. Dn. 10:13), estimulan la idolatría, la inmoralidad y la maldad humana (1 Co. 10:20; Ap, 9:20, 21), inspiran a los falsos maestros (1 Jn. 4:1,2), y en general asisten a Satanás en su programa de oposición a la palabra y voluntad de Dios.

1 comentario:

  1. no hay peor ciego q el q no quiere ver. acaso necesitan q Dios mismo baje y les diga q detesta y lastiman su corazón cuando adoran ídolos. siendo tan sencillo solo conversar con él prefieren ir de rodillas kilómetros golpeándose el pecho....q tristeza....q ceguera espiritual!!!

    ResponderEliminar